Lunes, 22 Mayo 2017  
1ª Iglesia Cristiana Evangélica de Colmenar Viejo (Madrid)
Diaspora de los Jovenes II
Escrito por Administrator   
Sábado, 06 de Mayo de 2017 20:05

LA DIÁSPORA DE LOS JÓVENES (II)

ESTUDIO Nº 71

por DANIEL PUJOL COSTA

(Publicado en la revista EDIFICACIÓN CRISTIANA, Noviembre – Diciembre 2010. Nº 246. Época X. Permitida la reproducción total o parcial de esta publicación, siempre que se cite su procedencia y autor.)manos de jovenes

Recuerdo que hace unos años hablé con un pastor que trabajaba en una de las denominaciones evangélicas con más renombre en España. En ese tiempo, a parte de su congregación local, él estaba implicado en la organización del encuentro anual de líderes e iglesias de esa familia denominacional y aproveché la ocasión para preguntarle específicamente por qué se había escogido Los jóvenes como tema principal de ese encuentro. Me interesaba especialmente porque, aunque no es una novedad que se trate el tema de los jóvenes en el ámbito evangélico, sin embargo, hasta ese momento no era habitual que constituyera el tema principal de las jornadas anuales de toda una denominación. Normalmente había sido  un asunto que siempre quedaba relegado a un subtema, un contenido más de seminarios, charlas, etc., pero nunca cobraba una importancia de tal magnitud. ¿Por qué, entonces, fue esta vez diferente?

Habitualmente los temas que se seleccionan para encuentros grandes son asuntos comúnmente compartidos por la práctica totalidad de todos sus miembros. Cuando la FIFA decida reunirse próximamente a debate, seguramente pondrá sobre la mesa temas como la implementación tecnológica en los partidos de fútbol y, por ejemplo, discutirá si sería bueno el uso de un ojo de halcón (como en el tenis) para terminar con las dudas que puede generar un gol fantasma en un mundial. Pero, por otra parte, dudo que se reúna para discutir si  Vicente Del Bosque debería ser renovado o no como seleccionador de España, porque eso compete directamente a la Federación Española de Fútbol y no es un asunto que preocupe de forma común a los miembros de la FIFA. Por lo tanto, los temas se escogen en función de una preocupación compartida. Sin embargo, el pastor a quien hice la pregunta, en ningún momento reconoció que hubiera una preocupación específica sino que consideraba que era un tema importante como podría haber sido otro. Una cosa está clara: Sin reconocimiento no hay confesión y sin confesión no habrá renovación jamás.

La confesión en bloque
Antes de entrar en el asunto de la salida de los jóvenes y las reflexiones sobre qué hacer en estos momentos, creo que es necesario contemplar un poco más la necesidad de ser transparentes en el ámbito de iglesia.
No es difícil ver que en nuestras congregaciones se produce una gran paradoja. La iglesia se compone de un grupo de personas con un denominador común: son redimidos. Es decir, son libres de una esclavitud a causa de que otro ha pagado un precio por esa libertad. Libres de la esclavitud de la culpa (Hebreos 2:15), por lo cual ya no hay de qué avergonzarse. Sin embargo, en la práctica no siempre se traduce de la misma manera. Hacemos reuniones de oración pero tipificamos las oraciones impidiendo que salga la naturalidad y espontaneidad que demanda cualquier tipo de conversación con un interlocutor atento. Nos cuesta exponer aquello que siente nuestro corazón y compartir parte de las dificultades que vivimos con el resto de hermanos. También es verdad que cuando las compartimos siempre existe un riesgo de que se haga un mal uso de esa información y pueda resultar en perjuicio de aquél que confió. Pero el que confía no se caracteriza por ir contándolo todo, sino porque todo lo que cuenta lo cuenta desde la sabiduría y la prudencia. Y sigue siendo de vital importancia que cuando recibimos una información nuestra mente recuerde un único precepto: “Llevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo” (Gálatas 6:2). La pregunta es ¿estamos dispuestos a que otros nos ayuden a llevar nuestras propias cargas? Si no, ¿cómo van a creer aquellos que nos siguen que somos familia?

Puedes seguir leyendo este Estudio o bajártelo en formato PDF en este enlace.

Última actualización el Sábado, 06 de Mayo de 2017 21:38
 
Diáspora de los Jóvenes
Escrito por Administrator   
Sábado, 08 de Abril de 2017 12:19

LA DIÁSPORA DE LOS JÓVENES (I)

ESTUDIO Nº 70

por DANIEL PUJOL COSTA

(Publicado en la revista EDIFICACIÓN CRISTIANA, Septiembre – Octubre 2010. Nº 245. Época X. Permitida la reproducción total o parcial de esta publicación, siempre que se cite su procedencia y autor.)

youngstersAún conservo en mi mente la imagen de mi primo, en la escuela dominical, levantando su brazo para enseñarme las nuevas pulseras de cuero que cubrían su muñeca, una moda más que imprimía el nuevo carácter de la juventud de finales de los 80. Era una sonrisa alegre (no todas lo son) en medio de una reunión para niños después de un culto de domingo. Probablemente, esa sonrisa no fuera fruto de aquello que se nos impartía en ese momento pero era una clara muestra de felicidad que él sí podía compartir con otros tantos niños y niñas que llenaban los primeros bancos de un local al que muchos siguen llamando “iglesia”.

También recuerdo que, después de haber cantado y gesticulado diferentes coritos que hablaban de Jesús, pasábamos a la hora de clase divididos en diferentes grupos por edades como si de un instituto se tratara, grupo A, grupo B, etc. Con esto no quiero decir que la división por grupos no fuera útil sino ¡todo lo contrario! Era necesaria e imprescindible dada la gran cantidad de jovenzuelos que paseaban por allí.
Eso ocurría unos años atrás. Ahora, en el 2010, hago cálculos. Intento sumar veinte años más a cada una de las caras que conocía y no puedo comprobar mi acierto porque ya no están ahí. La pregunta que me hago sigue siendo la misma: ¿Dónde se fueron?

Sé que para tratar un asunto como el de la diáspora de los jóvenes de las iglesias existen  varios límites que no se pueden traspasar. El primero de ellos es pecar de un exceso de simplificación o reducción a una experiencia propia, porque cada persona, congregación, denominación o grupo ofrece su particular vivencia del asunto y hay multitud de percepciones.  Sin embargo, otro error sería intentar hacer un análisis científico-social del problema de forma exacta y teórica para obtener unos resultados estadísticos que, probablemente, encajarían más en nuestra mente racional pero nos impedirían acariciar la sensibilidad real que hay detrás de este gran problema.
Más allá de nuestras experiencias y sensaciones, para saber de nuestro presente siempre debemos echar un vistazo al pasado. La situación actual de la iglesia en España no puede separarse ni casi explicarse sin tener en cuenta la influencia del marco político-social en la ha envuelto en las últimas décadas. El propósito de esta reflexión no es hacer un análisis teórico de este aspecto, simplemente tener en cuenta que el entorno de la Iglesia evangélica española no ha sido siempre el mismo.

Una imagen vale más que mil palabras

En la actualidad, algunas de las fachadas de nuestros locales, puertas y cristales se sostienen firmes pero obsoletos pidiendo a gritos ser cambiados. Anteriormente, nunca pasaban de moda porque la represión los cambiaba a pedradas.  Para mí, esta imagen ilustra bien algo de lo que ha podido suceder a la iglesia evangélica del país. En un sentido, la persecución, aunque no deseable, permitió que la iglesia se mantuviera dinámica, activa y viva. Esto no es ninguna novedad si hacemos caso de su historia desde la dispersión en Jerusalén en el primer siglo hasta la propagación de las Escrituras en la provincia china de Sichuan en el siglo XX. Luego ¿el grado de vida eclesial es mérito de la hostilidad contra ella? No, pero la hostilidad y la agresión contra ésta, aunque es maligna, también provoca que los hijos de Dios estén más agarrados a su Padre. De tal manera que esa auténtica y sana dependencia espiritual nos llevó a colocar a Cristo como única e imprescindible fuente de esperanza,  de aquí  hasta la eternidad.
Pero el tiempo pasó. Y con el fin de la dictadura se comenzó a hablar de derechos y libertades, entre ellas la religiosa y de culto. Por fin pudimos comenzar a poner nuestros múltiples letreros al gusto sin temer represalias: “Capilla Evangélica”, “Iglesia Evangélica”, “Asamblea Cristiana”, “Centro Cristiano de Rehabilitación”, etc. Hoy día parece que ha habido otro giro, de repente todo lo que antes funcionaba parece que ya no funciona. La iglesia tiene que enfrentar en esta época nuevos retos por el cambio social que está experimentando y parece no entender el lenguaje posmoderno.  La nueva moral de la sociedad nos pilló a todos por sorpresa con sus nuevas tendencias y esto ha hecho que se viva cierta desorientación. ¿Cómo puede ser?

Puedes seguir leyendo este Estudio o bajártelo en formato PDF en este enlace.

Última actualización el Sábado, 08 de Abril de 2017 12:38
 
4 Leyes
Escrito por Administrator   
Martes, 29 de Noviembre de 2016 12:41

4 LEYES

(Todos los textos empleados en este artículo han sido sacados de la Biblia de Estudio Siglo XXI, versión Reina Valera Actualizada)

 leyes espirituales

1. PRIMERA LEY

Dios te AMA y tiene un PLAN MARAVILLOSO para tu vida.

El Amor de Dios

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree no se pierda, más tenga vida eterna" (Juan 3:16)

El propósito de Dios

Cristo afirma: "Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia" (Juan 10:10b)

¿Por qué la mayoría de las personas no experimentan la vida en abundancia?

2. SEGUNDA LEY

Porque el hombre es PECADOR y está SEPARADO de Dios; por lo tanto no puede conocer ni experimentar el amor y el plan de Dios para su vida.

El hombre es pecador: "Porque todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios" (Romanos 3:23). El hombre fue creado para tener relación perfecta con Dios, pero debido a su egocentrismo y desobediencia, escogió su propio camino, y la relación con Dios se interrumpió. Éste acto de volunbtad propia que se manifiesta por una actitud de rebelión activa o indiferencia pasiva, es una evidencia de lo que la Biblia llama pecado.

El hombre está separado: "Porque la paga del pecado es muerte" (separación espiritual de Dios) (Romanos 6:23)

Ley 2

Dios es santo y el hombre pecador. Un gran abismo les separa. El hombre trata continuamente de encontrar a Dios y la vida abundante mediante su propio esfuerzo, "no haciendo mal a nadie", con una vida recta, con filosofías, etc., pero todas sus tentativas son en vano.

La tercera Ley nos da la única solución a este problema:

3. TERCERA LEY

Jesucristo es la ÚNICA provisión de Dios para el pecador. Solo en Él puedes conocer el Amor y el propósito de Dios para tu vida.

Él murió en lugar nuestro: "Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros" (Romanos 5:8).

Él resucitó: "Cristo murió por nuestros pecados... fue sepultado... resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; que apareció a Pedro y después a los doce. Luego apareció a más de quinientos hermanos a la vez" (1 Corintios 15:3-6).

Él es el Único Camino: "Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí" (Juan 14:6).

Ley 3

 Dios ha salvado el abismo que nos mantenía separados de Él al enviar a Su Hijo Jesucristo, para que muriera en la cruz en nuestro lugar.

No es suficiente conocer estas tres leyes:

4. CUARTA LEY

Debemos RECIBIR a Jesucristo como Señor y Salvador mediante una invitación personal; entonces podremos conocer y experimentar el amor y propósito de Dios para nuestras vidas.

Debemos recibir a Cristo: "Pero a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio derecho a ser hechos hijos de Dios" (Juan 1:12).

Recibimos a Cristo por Fe: "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. No es por obras, para que nadie se gloríe" (Efesios 2:8-9).

Recibimos a Cristo mediante una Invitación Personal: (Cristo afirma): "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él, y él conmigo" (Apocalipsis 3:20). El recibir a Cristo implica volvernos a Dios (arrepentimiento), confiando que Cristo viene a nuestras vidas, perdona nuestros pecados y hace de nosotros la persona que quiere que seamos. No es suficiente dar un asentimiento intelectual a sus pretensiones, ni aun tener una experiencia emocional.

Ley 4

¿Cuál de estos dos círculos representa tu vida? ¿Cuál te gustaría que representara tu vida? ¿Tienes alguna razón por la cual no deseas recibir a Cristo ahora?

A continuación se explica como puedes recibir a Cristo:

PUEDES RECIBIR A CRISTO AHORA MISMO MEDIANTE LA FE EXPRESADA EN UNA ORACIÓN (la oración es hablar con Dios).

Dios conoce tu corazón y no tiene tanto interés en tus palabras, sino más bien en la actitud de tu corazón. Te sugiero como guía la siguiente oración: "Señor Jesucristo, te necesito. Te abro la puerta de mi vida y te recibo como mi Señor y Salvador. Gracias por perdonar mis pecados. Toma el control del trono de mi vida. Hazme la clase de persona que quieres que sea".

¿Expresa esta oración el deseo de tu corazón? Si lo expresa, ora ahora mismo y Cristo vendrá a tu vida como Él lo ha prometido.

¿Cómo estar seguro de que Cristo mora en su Vida?

¿Invitaste a Cristo a entrar en tu vida? Según su promesa, contenida en Apocalipsis 3:20 ¿Dónde está Cristo ahora en relación contigo? Cristo dijo que entraría en tu vida ¿Te engañaría? ¿Sobre que autoridad te basas para saber que Dios ha contestado tu oración? En la Fidelidad de Dios y Su Palabra.

La Biblia promete Vida Eterna a todos los que reciben a Cristo:

"Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna" (1 Juan 5:11-13).

Da frecuentemente gracias a Dios porque Cristo ya está en tu vida y porque Él nunca te dejará (Hebreos 13:5). Puedes saber que Cristo está viviendo dentro de ti y que tienes vida eterna, desde el momento en que le invitaste, basándote en su promesa. Él no te engañará.

¿Qué pasa con los sentimientos?

No depende de los sentimientos:

La Promesa de la Palabra de Dios, no nuestros sentimientos, es nuestra autoridad. El cristiano vive por fe confiando en la fidelidad de Dios y Su Palabra. Este diagrama del tren, ilustra la relación entre el hecho (Dios y Su Palabra), la fe (nuestra confianza en Dios y Su Palabra) y los sentimientos (el resultado de nuestra fe y la obediencia) (Juan 14:21)

hecho fe sentir

El tren correrá con o sin el furgón. De todas formas, sería absurdo intentar hacer correr el tren por el furgón. De la misma manera, nosotros, como cristianos, no dependemos de nuestros sentimientos o emociones, sino que ponemos nuestra fe (confianza) en la Fidelidad de Dios y las Promesas de Su Palabra.

Ahota que has recibido a Cristo:

En el momento que tú, por un acto de fe, recibiste a Cristo, han sucedido muchas cosas, entre ellas las siguientes:

  1. Cristo entró en tu vida (Apocalipsis 3:20 y Colosenses 1:27).
  2. Tus pecados fueron perdonados (Colosenses 1:14).
  3. Has venido a ser un hijo de Dios (Juan 1:12).
  4. Has empezado la gran aventura para la cual Dios te ha creado (Juan 10:10; 2 Corintios 5:17 y 1 Tesalonicenses 5:18).

¿Puedes pensar en alguna cosa más maravillosa que te haya podido suceder y más importante que recibir a Cristo? ¿Te gustaría dar gracias a Dios ahora mismo por lo que Él ha hecho por ti? El simple hecho de darle gracias a Dios demuestra tu fe.

¿Y ahora qué?

Sugerencias para el crecimiento cristiano:

El crecimiento espiritual es resultado de confiar en Jesucristo. "El justo vivirá por fe" (Gálatas 3:11). Una vida de fe que te capacitará para confiar en Dios progresivamente en cada detalle de tu vida y a practicar lo siguiente:

C onversa con Dios en oración diariamente (Juan 15:7)

R ecurre a la Biblia estudiándola diariamente (Hechos 17:11). Empieza en el Evangelio de Juan.

I nsiste en confiar a Dios cada aspecto de tu vida (1 Pedro 5:7).

S é lleno del Espíritu de Cristo. Permítele vivir su vida en ti (Gálatas 5:16-17; Hechos 1:8).

T estifica a otros de Cristo verbalmente y con tu vida (Mateo 4:19; Juan 15:8).

O bedece a Dios momento a momento (Juan 14:21).

La importancia del compañerismo cristiano:

En Hebreos 10:25 se nos amonesta: "no dejando de reunirnos". Varios troncos de árbol arden fuertemente cuando están juntos, pero al separarlos se apagan. Lo mismo acontece en tu relación con otros cristianos. Si no perteneces a ninguna iglesia, no esperes a ser invitado: Toma la iniciativa; llama o visita a un ministro de Dios en una iglesia cercana en donde se exalte a Cristo y se predique fielmente Su Palabra. Empieza esta semana y haz planes para asistir a ella regularmente.

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Última actualización el Miércoles, 30 de Noviembre de 2016 17:42
 
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